sábado, 15 de noviembre de 2008

Taneda Santoka


La poesía de Taneda Santoka (1882 – 1940) es una experiencia de síntesis entre biografía y escritura. Descendiente de una familia de terratenientes empobrecidos, conoció tempranamente la decadencia y la soledad, mismas que habrían de acompañarle, más tarde (ya en su madurez) en sus viajes (o peregrinaciones) como Bonzo mendicante por Japón.Es el propio Santoka quien traza el mejor lineamiento de su biografía. Anota en su diario (Gochuan): “Si escribiese una autobiografía tendría que comenzar de este modo: Los infortunios de mi familia comenzaron con el suicidio de mi madre”. Es la muerte de su madre cuando el poeta contaba 11 años, el gran acontecimiento de su vida, tal vez el único que Santoka llego a considerar de importancia.
Vida
Taneda Santoka nació el 3 de diciembre de 1882 en el pequeño pueblo de Nishisaware (actualmente Hofu) en la prefectura Yamaguchi (SO de Honshu, la isla principal de Japón). Su nombre de nacimiento fue Taneda Shouichi, siendo el mayor de 4 hermanos. La de Santoka era una familia de pequeños terratenientes, empobrecidos a causa de los malos manejos de Takejirô, el padre del poeta. El suicidio de la madre, ocurrido en 1893, sólo sería la primera – como lo refiere en su diario – de múltiples tragedias que azotarían en lo sucesivo la historia familiar de los Shouichi: cansada del la vida disipada y de las infidelidades de sus esposo, la madre del poeta se arroja al pozo de agua de la residencia familiar. Años más tarde, Santoka escribiría en su diario: “Mi madre no puede ser culpada. Nadie puede serlo. Si se ha de culpar a alguien, se tiene que culpar a todos. Es la condición humana a la que se tiene que culpar. Oh mi madre! que recuerdo”. El niño Taneda Shouichi queda, a partir del suicidio de su madre, al cuidado de su abuela. En 1902 abandona la casa paterna para dirigirse a estudiar literatura en la Universidad Waseda de Tokio. Sin embargo, Santoka no progresa en sus estudios: la persistente melancolía que lo acompaña desde la muerte de su madre y sus incipientes problemas con el alcohol (tal vez herencia paterna) lo obligan a abandonar Waseda, dos años más tarde, tras un colapso nervioso, como quedó consignado en los archivos de la institución. La vida familiar continua, para el poeta, sin asentarse. En 1909, el padre de Taneda arregla su matrimonio con una muchacha de Nishisaware, Sakino Sato. De esta unión nacería, un año más tarde, Ken, hijo del poeta. La vida matrimonial y las relaciones con su esposa le resultan insoportables. Confesará en su diario que la imagen del cuerpo de su madre siendo extraído del pozo, tras su suicidio, le perseguiría para siempre en sus relaciones con las mujeres. Es en esta época, en la que Santoka inicia sus primeros trabajos literarios: publica, en 1911, una serie de traducciones de Turgenev y Maupassant en la revista literaria Seinen (juventud). Ese mismo año, ingresa a su primera cofradía literaria, integrándose, en 1913, al grupo de poetas Ogihaara Seiwensui, estudiosos de la tradición del haiku y de los haijin (1) Masaoka Shiki y Kawahigashi Hekigoto. El grupo se caracteriza por sus exploraciones formales respecto la estructura silábica del Haiku (un terceto único estructurado silábicamente 5 / 7 / 5); experimentando con las formas libres (shinkeikô) y prescindiendo del Kigo, palabra que acompaña al Haiku tradicional, asociando el texto a una determinada estación o evento. Santoka colabora activamente con el movimiento, publicando con regularidad en la revista del maestro: Sôun. Es en este punto en que la segunda de las tragedias familiares irrumpe en la vida de Santoka. Los negocios de su padre fracasan, llevando a la familia a la bancarrota y a la pérdida del remanente de dinero y propiedades. La familia se traslada a la ciudad de Kumamoto en la isla de Kyushu, al sur de Japón. El padre, Takejirô, inicia una serie de proyectos fallidos en los que involucra a su hijo: una tienda de sake, una pequeña librería de segunda mano. En 1918, el menor de los hermanos de Taneda, Jirô, comete suicidio, agobiado por la situación familiar. Muy pronto le sigue, la abuela, quien fallece unos meses más tarde. En 1919 Santoka abandona a su familia, con miras a encontrar un trabajo en Tokio, lo que se materializaría un año más tarde – en 1920 – con la separación definitiva de Sakino. Muere el padre. Durante dos años trabaja como bibliotecario, hasta ser despedido a causa de un nuevo colapso nervioso. La vida del poeta se vuelve en extremo inestable: permanece en Tokio, en donde es acusado de actividades políticas inapropiadas y encarcelado; vuelve brevemente a Kyushu, con su familia, pero escapa. En 1924 intenta, borracho, arrojarse al paso de un tren; salvado en el último instante es llevado por un monje a un monasterio. Cinco años más tarde, Taneda Santoka es ordenado monje Soto Zen. Escribe en su diario: "En febrero de 1929 fui ordenado monje y me convertí en residente en Mitori Kannon-do. Era una verdadera vida solitaria en el bosque, en lo que concierne a la quietud era quieta, y a la soledad era sola, tal era allí la vida". Santoka inicia una serie de viajes por Japón, como bonzo mendicante; sólo lleva consigo: su cuenco (tazón) de mendigar, una toalla y sus hábitos. Tras el peregrinaje se asienta, en 1932, por un breve periodo en una villa (Gôchuan) en la prefectura de Yamaguchi. Publica su primer libro de poemas: Hachi no ko. Es un periodo de gran pobreza en lo material. Santoka sobrevive gracias al apoyo de admiradores y amigos y al dinero que le envía su hijo Ken. En 1934 intenta iniciar un nuevo viaje, pero cae gravemente enfermo y debe regresar. Intenta suicidarse sin éxito. Dos años más tarde, proyecta un viaje por la senda de Oku, siguiendo la ruta de Basho (2). No completa la ruta, regresando a Gôchuan ocho meses más tarde. En 1938 Santoka abandona Gôchuan para dirigirse a un pequeño monasterio cerca de la ciudad Matsuyama, el que se convertiría en su última residencia. En abril de 1940 publica Somokuto (“Entre Pagodas de Hierba”), su obra más importante. Fallece seis meses más tarde, el 11 de octubre de 1940.

1 comentario:

JOSE GOMEZ ABELLAN dijo...

Bueno en principio me he quedado asombrado con la vida de suicidios en esta familia, aunque no sé si una madre con hijos pequeños sé suicide así tan fácil, a no sé que alguien la empujase, claro en aquellos tiempos era muy raro por no decir difícil, el que investigasen toda esta historia. Es absolutamente una vida de mala suerte junto a un derroche de dinero por culpa del padre, quien lleva a la ruina varias veces a la familia por su culpa. Me gustó leer la vida del poeta, pero tuvo una vida llena de tragedias y porque tuvo suerte, pero pudo tener más desgracias, sino lo hubiesen cogido a tiempo,...En fin mis saludos a todos...chule gomez